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09 marzo 2012

Liberado en el blog de cuentos preliminares

Llévatelo todo

Por petición popular liberamos el cuento clausura de nuestro libro, dedicándooslo, con infinito cariño, a aquellos que, pase lo que pase, seguís a nuestro lado, tanto cuando nos damos cuenta como cuando nos sentimos entera, total y desgarradamente solos.

Llévatelo todo

Llévatelo todo.

Los discos, los libros, la ropa, el cepillo de dientes y ese pequeño ornamento de porcelana china que compramos hace dos años en un viaje a las playas del sur.

Llévate las cucharas de madera, llévate la cubertería, los manteles, las toallas, las sábanas que recogían mi sudor cuando tu lengua se deslizaba desde mi ombligo hasta el hueco entre mis piernas. Las flores, las tazas del café de por la mañana que jamás llegaste a hacerme; con leche y dos cucharadas de azúcar.

Llévate la esperanza, llévate los sueños, llévate las mentiras de finales felices, de canciones gastadas, de suelos abrillantados con las lágrimas que jamás tuve el valor suficiente de llorar.

Llévate mi soledad, despójala de su ropa y de sus máscaras, quítale la vergüenza y el orgullo. Llévate mi corazón. No lo necesito, no me lo devuelvas.

Llévatelo todo.

Llévate la sonrisa de mis labios, el beso que duerme en la comisura de mi boca, el dolor que recorre mi piel al no sentir tus dedos dibujando mil y un senderos, el hambre de mis dientes al no encontrar la tensión de la tuya, el vértigo de mis ojos incapaces de perderse en los tuyos y la nada que ahora anida en el fondo de mi estómago.

Llévate los miedos, llévate las inseguridades, el vacío de mi voz al no encontrar el eco de la tuya, el aire de mis pulmones, inútil sin la caricia de tu aliento.

Llévate la noche, llévate el cielo que me regalaste una tarde de invierno. Llévate también el sol, el calor, el frío, la vida, los sabores.

Llévatelo todo.

Y quédate a mi lado. 

14 enero 2012

Shock

Semana infernal, la vuelta a la rutina es un agobio y no lo llevo demasiado bien, sumando, entre otras cosas, que me he caído a Santiago Below (es una réplica del Santiago Above pero la gente de arriba deja de enterarse de que estás ahí y, por ejemplo, no te sirven en los bares, a veces pasa; lo explica mucho mejor que yo El Autor en Neverwhere). El caso es que, un jueves, mientras miro el correo corporativo que intento abrir lo menos posible para no desesperarme, me encuentro un mensaje de mi ex-jefe que viene a decir lo siguiente: haz click en este enlace:


Bueno, este link, exactamente no era, era uno del Telegraph mucho más alarmista en el que Devinder había matado a su mejor amigo. Os preguntaréis qué tiene de especial, al fin y al cabo, los periódicos se nutren de muchas noticias parecidas a esta a diario. Sin embargo, para mí, lo que tiene de especial es que Devinder fue uno de los primeros habitantes de Oxford que conocí durante el doctorado. Mis primeros recuerdos están fuertemente unidos a la palabra ISIS (recogida la experiencia con Devinder aquí, en mi antiguo blog) y fue el programador del software que más útil me resultó a lo largo de todo el procesado de datos de mis cuatro años en "mi país". Siempre estuve en contacto con él, fue el primer "hindú con turbante" que conocí en persona y recuerdo haberlo bombardeado con preguntas sobre matemáticas, vivir en la Universidad y el tema de no cortarse nunca el pelo o cómo ponerse ese turbante, o si el color del turbante tenía relevancia alguna. La noticia, como comprenderéis, me dejó bastante impresionada. Ese tipo de cosas ocurren en las novelas y no en la vida real, ¿no? Pero, cuanto más lo pensaba, más recordaba a esas típicas personas a las que entrevistan después de un asesinato o de un robo... "no, si mi vecino parecía una persona normal, amable, callado..." y me sentía más estúpida, ¿un asesino necesita tener un determinado perfil físico y psicológico reconocible?
    Por suerte, parece ser que la muerte del profesor puede haber sido accidental y, por el momento, Devinder ha sido liberado, espero que todo esto se quede en un oscuro malentendido y no haya tenido nada que ver pero... ¡nunca se sabe!