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22 febrero 2010

Liberando guiones II

Los que me conocen saben que no soy dada a remodelar, más bien a aprender de lo que he hecho. Así que cuando el proyecto al que estaba vinculado este guión se desintegró en cenizas, di en guardarlo en el más recóndito cajón de mi disco duro. Aunque Miss Archer me dio la idea de colgarlo aquí.

INMUNE

Página uno: 6 Viñetas

Viñeta uno:

Irene se despierta en s habitación, poblada de seres mitológicos y muñecos macabros que viven en su imaginación. Personajes salidos de una mente enferma, de un Victor Von Frankenstein al que le hubiesen proporcionado barbies, Mr Potatos, osos de peluche y un mecano para que crease un sin fin de nuevas criaturas.

IRENE:

BUENOS DÍAS. HACE TIEMPO QUE NO VEO A TANTOS DE VOSOTROS POR AQUÍ.

Viñeta dos:

Mientras está sentada en la cama, con la manta tapándole las piernas y el camisón resbalando hacia su brazo, descubriendo un hombro, un dálmata de juguete (de esos mezcla entre peluche y autómata, pequeñitos, peludos y que caminan y dan volteretas) se acerca a la cama (o salta sobre la cama), ladrando. Irene lo recibe con una enorme sonrisa (es importante que en este plano no se vean los ojos del perro).

PERRO:

¡WOF! ¡RADALIWOF! ¡WOF!

IRENE:

¡HOLA ÓSCAR! HOY HAS MADRUGADO MUCHO, ¿EH, DORMILÓN?

Viñeta tres:

Plano en picado (primer plano) a la carita del dálmata, cogida con cariño por las manos de Irene (manos delicadas, huesudas y de dedos largos). En la muñeca de Irene vemos las pulseras pertinentes de identificación del hospital. Los ojos de Óscar son ojos humanos que, inyectados en sangre, lloran sangre. Pese a ese detalle, el perrito parece muy feliz.

IRENE (Off panel):

VAYA, ÓSCAR. TE ESTÁS PONIENDO MALITO.

Viñeta cuatro:

Irene se ha levantado de la cama, la vemos de pie, frente al espejo, mirándose a él y arreglándose el pelo (con una de las criaturas imaginarias sobre su cabeza, deshaciendo todo lo que ella arregla).

IRENE:

NO TE PREOCUPES. ES POR GUARDARTE LAS MANCHAS.

IRENE (LINKED):

CUANDO TE MUERAS YA SE PASA.

Viñeta cinco:

Óscar sigue sobre la cama (contrapicado), menea el rabo, todavía contento.

ÓSCAR:

¿DE WOOFDAD?

Viñeta 6:

Irene se gira alarmada puesto que ha escuchado el sonido de los pasos de alguien acercándose.

IRENE:

¡RÁPIDO! ¡YA VIENE!

IRENE (LINKED):

¡ESCONDEOS, ESCONDEOS, ESCONDEOSYAAAA!

Página dos: 6 viñetas

Viñeta uno:

Plano corto al pomo de la puerta, girándose.

IRENE (OFFPANEL):

¡RÁPIDO!

Viñeta dos:

La puerta se abre, tras ella asoma un psiquiatra, en su impecable bata blanca con el bolsillo repleto de bolígrafos de distintas marcas y una carpeta bajo el brazo.

Viñeta tres:

Irene vuelve a estar sentada en la cama, con las rodillas tapadas y cara de buena. Mira hacia el psiquiatra mientras se coloca un rebelde mechón de pelo detrás de la oreja (todas las criaturas míticas han desaparecido).

PSIQUIATRA:

BUENOS DÍAS, IRENE. ¿CÓMO TE ENCUENTRAS HOY?

IRENE:

MUY BIEN.

Viñeta cuatro:

La cámara se acerca a Irene, que sigue colocándose el pelo, casi compulsivamente. Al lado de la cama no se llega a ver la persona del psiquiatra totalmente.

PSIQUIATRA:

¿MUY BIEN?

IRENE:

MUCHO. ¿PUEDO SALIR AL JARDÍN HOY?

PSIQUIATRA:

¡CLARO! SI TÚ QUIERES.

Viñeta cinco:

Plano de Irene encogida de piernas y abrazando sus rodillas, con la cabeza girada para mirar al psiquiatra que, fuera de plano, coge una silla para sentarse a su lado.

IRENE:

¿HAS CURADO A SOFÍA? SÉ QUE NO DEBÍ JUGAR CON ELLA.

Viñeta seis:

Vemos al psiquiatra desde la perspectiva de Irene, es un hombre-elefante con gusanos que comen su carne en el patrón de machas de la enfermedad.

Página tres: 6 viñetas

Viñeta uno:

El psiquiatra abandona la habitación.

PSIQUIATRA:

TU CONCÉNTRATE EN PONERTE BIEN. LE DIRÉ A SOLE QUE TE LLEVE AL JARDÍN.

Viñeta dos:

Plano corto a la puerta de la habitación, desde el pasillo. El número es el 513. El psiquiatra está colgando el portafolio con el historial de Irene de un gancho bajo el número de la habitación. Mientras lo hace, al ser un movimiento mecánico y que ha hecho un millón de veces, mira hacia su derecha, como si hubiese visto a alguien con quien quiere hablar.

PSIQUIATRA:

¡SOLE!

Viñeta tres:

El psiquiatra y la enfermera hablan junto a la puerta de Irene. Mientras hablan, unas manchas negras, como venas en el cuerpo humano o dendritas en un mineral, comienzan a aparecer en la puerta de Irene.

PSIQUIATRA:

IRENE QUIERE SALIR AL JARDÍN. ¿PODRÍAS LLEVARLA ANTES DE COMER?

SOLE:

CLARO. ¡POBRE CHICA! LE AFECTÓ MUCHO LO DE SU HERMANO.

Viñeta cuatro:

Psiquiatra y Sole se alejan por el pasillo.

SOLE:

FUE UNA DE LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DE LAL EPIDEMIA, ¿NO?

PSIQUIATRA:

ESO TENGO ENTENDIDO. AL PARECER ESTABA AL CUIDADO DE IRENE CUANDO CONTRAJO LA ENFERMEDAD.

SOLE:

¡DIOS SANTO! ¡TUVO QUE SER HORRIBLE!

Viñeta cinco:

Plano a la puerta, ahora “afectada por la enfermedad”. El pomo está girado, puesto que Irene la está abriendo desde dentro.

PSIQUIATRA (OFFPANEL):

SUPONGO…

PSIQUIATRA (OFFPANEL, LINKED):

SOLE…¿TE APETECE CENAR CONMIGO ESTA NOCHE?

Viñeta seis:

La puerta de la habitación de Irene está abierta, ella acaba de soltar el pomo y tiene ya medio cuerpo en el pasillo, la puerta vuelve a estar limpia, ni rastro de las manchas.

IRENE (SUSURRANDO):

VAMOS A VER A SOFÍA, CHICOS.

PÁGINA 4: 4 Viñetas

Viñeta uno: (Viñeta panorámica, quizá de 2/3 del total de la página)

Irene se pase por una sala de espera del hospital. El hospital se encuentra en estado de emergencia así que la sala de espera es un espacio junto a uno de los mostradores en los que las enfermeras reparten las carpetas del historial y recogen los datos de la gente, en la que se han habilitado camillas para los enfermos y el personal sanitario se mueve de acá para allá, nervioso, histérico, estresado y perdido. En el mundo de Irene las enfermedades son agentes externos a la persona (demonios).

Todos los enfermos de la plaga, tendrán a su lado una imagen fantasmal de Irene que les pinta las manchas con carbón, rotuladores, maquillaje, etc.

Si hubiese algún enfermo de cáncer, tendría un bicho (monstruo tipo pequeño demonio) alimentándose de la zona afectada.

Si hubiese algún catarro/neumonía, uno de estos diablillos estaría montado sobre la espalda del afectado (como si de un caballo y su jinete se tratase) con las riendas alrededor de su cuello, para obligarlo a toser.

Esta viñeta tendrá una gran cantidad de texto, englobada en cuadros de texto que simulen notas de un historial médico.

CUADRO DE TEXTO:

IRENE GONZÁLEZ. 16 AÑOS. INGRESADA EL 12 DE OCTURE. LA PACIENTE PARECE REACCIONAR DE MODO SATISFACTORIO A LOS ESTÍMULOS EXTERNOS, TANTO VISUALES COMO SONOROS…

CUADRO DE TEXTO:

MANIFIESTA BUENAS DISPOSICIONES HACIA LA COMIDA Y LA LIMPIEZA, SI BIEN HA COMENZADO A DESARROLLAR LA PERSONALIDAD DE UN AMIGO IMAGINARIO: SOFÍA. PESE AL RETRASO QUE PODRÍA SUPONER ESTE TIPO DE ALUCINACIONES, SOFÍA ES EL ÚNICO MEDIO QUE NOS PERMITE COMUNICARNOS CON LA PACIENTE DE UN MODO DIRECTO Y PERSONAL.

CUADRO DE TEXTO:

HOY LE HE HABLADO DE JORGE, SU HERMANO. IRENE SE CULPA DE LA MUERTE DEL PEQUEÑO, UNA DE LAS VÍCTIMAS DE LA PLAGA. DURANTE LA SESIÓN NO DEJÓ DE REIRSE Y REPETIR ATROPELLADAMENTE ENTRE SUSURROS “YO SOY EL VERBO”.

Viñeta 2:

Irene se agacha junto a uno de los aquejados de la enfermedad, la Irene fantasmal coge un taladro para pulverizar a este enfermo. Irene (la original) parece triste.

IRENE:

SIENTO MUCHO QUE TE MUERAS.

Viñeta 3:

El enfermo la mira con la cara desencajada de asombro, miedo e incomprensión mientras ella se aleja.

Viñeta 4:

Irene entra en una de las salas de taquillas del personal del hospital. De nuevo nadie repara en ella.

PÁGINA 5: 5 viñetas

Viñeta uno:

Irene, vestida de personal del hospital, asoma la cabeza al pastillo PARA ver que no haya moros en la costa (principalmente su psiquiatra o Sole). De nuevo, a su alrededor, ,aparecen las mascotas imaginarias macabras, junto con el dálmata que, a partir de ahora, caminará a su lado.

IRENE:

TENEMOS QUE TENER MUCHO CUIDADO.

Viñeta dos:

Irene, mientras corre amparada por su séquito hacia la salida, ve como un hombre con una bata de carnicero y que sostiene un gran machete ensangrentado (Lázaro), le grita.

LÁZARO:

¡TÚ TIENES LA CULPA DE ESTO!

Viñeta tres:

Plano corto a la cara de Irene, todavía corriendo.

IRENTE (GRITANDO):

¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO!

IRENTE (LINKED):

¡NO ES CIERTO!

Viñeta cuatro:

Al doblar una de las esquinas del corredor del hospital, consigue cobijarse/esconderse junto a uno de los carritos de la limpieza.

IRENE (VOZ TEMBLOROSA):

NO ES CIERTO. NO PUEDE SER CIERTO.

Viñeta cinco:

Irene, en la misma posición, levanta la cabeza de pronto, como si acabase de percatarse de algo. Como s la última pieza del rompecabezas hubiese hecho clic en su mente y hubiera encajado.

IRENTE (A SU AUDIENCIA DE MONSTRUOS):

¿Y SI ES CIERTO? EN EL HOSPITAL TODOS ESTÁN ENFERMOS. COMO JORGE.

IRENE:

TODOS TIENEN A LOS DIABLOS DE LAS MANCHAS. COMO CUANDO LE PINTABA A JORGE LOS OJOS DE MAPACHE Y ÉL SE DESHIZO EN SUSPIROS NEGROS.

PÁGINA 6: 5 VIÑETAS

Viñeta uno:

Irene se incorpora, despacio, ayudándose con la pared, en una postura retorcida que le da un claro aire de psicópata.

IRENE:

Y CUANDO LO SEPAN…

Viñeta dos:

Silueta de Irene en sombras. Está mirando hacia el concurrido pasillo que ha dejado atrás (cámara desde detrás de Irene, enfocando al pasillo).

IRENE:

QUERRÁN PARARME, QUERRÁN HACERME DAÑO.

IRENE (LINKED):

¡TÚ ERES LA MADRE DE LA PLAGA!

Viñeta tres: (Viñeta de marcadas sombras, como si la oscuridad envolviese a Irene)

Irene encaminándose de nuevo hacia una de las salidas del hospital, la que da al Parking. Mientras camina se retuerce los dedos de un modo nervioso.

IRENE (PENSANDO):

SÍ, ESO ES LO QUE DIRÁN. ¡MADRE DE LAS PESTES, MADRE DEL MAL, DE LA ENFERMEDAD, DE LA PLAGA!

Viñeta cuatro:

Al salir al Parking, ve a Leo, otro de los carniceros, pero con cara amable.

LEO:

¿HOLA?

IRENE (SUSURRANDO A SUS MASCOTAS):

CHICOS, SACADME DE AQUÍ.

Viñeta cinco:

Mientras Leo se acerca a hablar con Irene (a lo lejos) en el plano principal de la viñeta vemos a la horda de seres mitológicos que, en el mundo de Irene, son los que provocan el descarrilamiento del autobús.

PÁGINA 6: 7 viñetas

Viñeta 1:

(rectangular, de altura 1/3 de la página, de esquina a esquina). Irene se acerca, despacio, hacia Leo.

IRENE(pensando):

ES UNO DE ELLOS, DE LOS QUE ME ENCIERRA PARA QUE MI VENENO SE ESPARZA EN LA SANGRE DE LOS DEMÁS.

IRENE (pensando, linked):

DÉJALOS MARCHAR, MÍRAME A LOS OJOS. MÍRAME. MIRA MI BOCA. LEE MIS LABIOS. DAME TU MENTE.

IRENE:

¡SEÑOR, SEÑOR! ¡NO SE VAYA!

Viñeta 2:

Leo se gira hacia Irene, sonriendo. Su boca tiene muchos dientes puntiagudos y afilados.

LEO:

¡POR FIN ENCUENTRO A ALGUIEN QUE ME HAGA CASO!

LEO:

PORQUE USTED TRABAJA EN EL HOSPITAL, ¿VERDAD?

Viñeta 3:

Irene juega con los botones de la bata mientras lo escucha.

IRENE (pensando):

EN EL HOSPITAL TRABAJAN VERDUGOS Y JUECES QUE QUITAN Y DAN LA VIDA. YO NO LA DOY.

LEO (offpanel):

ES MUY IMPORTANTE QUE LA NOTICIA LLEGUE AL DIRECTOR DEL HOSPITAL Y A LOS MEDIOS, HEMOS ENCONTRADO...

Viñeta 4:

Irene retuerce la bata, para intentar leer el nombre que hay bordado sobre el bolsillo del pecho.

IRENE:

SÍ.

LEO (offpanel):

(Sus palabras se convierten en patrones/diseños geométricos sin relación alguna con las letras)

Viñeta 5:

Close up a las letras bordadas en la bata, que leen: SAL. CORRE. AHORA. Dr.

Viñeta 6:

Leo es ahora una especie de criatura hecha de moluscos y trozos de carne que cuelguan de sus huesos.

LEO:

¿DE DÓNDE TE HAS ESCAPADO, CARIÑO?

LEO (linked):

ESTAMOS ARREGLADOS.

Viñeta 7:

Irene (plano americano) señala hacia el autobús.

IRENE:

LOS NECESITAN. A TODOS. INCLUSO A TI.

PÁGINA 7: 5 (?) Viñetas

Viñeta 1:

Irene mira por encima de su hombro como Leo se aleja corriendo hacia el autobús, esbozando una sonrisa pérfida.

IRENE (cantando):

GO.GO. TO THE SLAUGHTER.

Viñeta 2:

Irene se aleja, internándose en la ciudad.

Viñetas 3, 4 y 5:

Irene camina, sin aparente rumbo fijo, a través de la ciudad. Aunque, en realidad, va encaminándose hacia el parque. Los textos pueden ir distribuídos como mejor le venga al dibujo, así como variar el número de viñetas en pos de una mayor fluidez gráfica. Lo único que debe permanecer “como está en el guión” es el orden de lectura de los textos.

CUADRO DE TEXTO:

“NO LLEVES A JORGE AL PARQUE DE SANJUAN, LLÉVALO AL DE LA RONDA NORTE, IRENE”

IRENTE (pensando):

GO. GO. TO. THE SLAUGHTER. BLOOD. AND. BLACKNESS AND EVEN MORE BLOOD.

CUADRO DE TEXTO:

“ME HA DICHO LA CONCHI, LA DEL SEXTO A, QUE LOS NIÑOS QUE JUGABAN EN EL SAN JUAN SE HAN PUESTO MALOS”

PÁGINA 8: 5 viñetas

Viñeta 1:

Irene se mira relfejada en un charco (vemos sólo el reflejo desfigurado en el agua).

IRENE (hablándole a su reflejo):

NO LO HICE A PROPÓSITO. EL SAN JUÁN ESTÁ MÁS CERCA DE CASA.

Viñeta 2:

Irene mira a su alrededor, a su espalda una parada de autobús en la que están sentadas una anciana de pelo blanco, una joven niña de la ESO (con su carpeta de pegatinas intranscendentes y ropa de Bershka) y una agresiva mujer de negocios (de unos 30 años) con su móvil.

Viñeta 3:

La vieja ha sacado un ovillo de su bolso. La ejecutiva agresiva se ha adelantado hacia Irene, como si del escenario de un teatro se tratase.

EJECUTIVA:

PERO EL NIÑO ENFERMÓ. LOS DEMÁS SOBREVIVIERON.

Viñeta 4:

La ejecutiva se ha retirado y ahora la joven de la ESO susurra al oído de Irene.

JOVEN ESO:

JORGE NO. POR TU CULPA, LA ENFERMEDAD BROTÓ.

Viñeta 5:

La joven se ha retirado. Irene mira hacia la anciana, que desenrolla la madeja de lana.

ANCIANA:

TRAYENDO AL MUNDO EL DOLOR Y LA DESTRUCCIÓN.

PÁGINA 9: 7 viñetas

Viñeta 1:

El autobús llega a la parada.

Viñeta 2:

Se ve parte de Irene subiendo al autobús, que ahora es una especie de oruga gigante, conducida por un calamar de ojos multifacetados.

ANCIANA:

CENIZAS A CENIZAS.

Viñeta 3:

Desde la puerta del autobús, Irene se ha girado hacia la anciana. La cámara está detrás de Irene, de modo que encuadrado por su pelo, cuello y hombro (en sombras) vemos la cola formada por la anciana, la ejecutiva y la niña.

IRENTE:

¿QUÉ HA DICHO?

Viñeta 4:

Placo corto a la cara risueña y amable de la anciana.

ANCIANA: IRENE, NIÑA ¿CÓMO LE HABLAS ASÍ A LA ABUELA?

Viñeta 5:

Irene abrazando a la anciana.

IRENE:

¡ABUELA! ¡ABUELITA! ¡TENÍA TANTO MIEDO ALLÍ!

Viñeta 6:

Sentadas en dos filas consecutivas del autobús: Irene y la anciana; la ejecutiva y la joven.

ANCIANA:

TRANQUILA, NIÑA. AHORA TODO IRÁ BIEN. VOLVEREMOS AL PRINCIPIO Y TODO IRÁ BIEN.

Viñeta 7:

Las puertas del autobús se cierran.

PÁGINA 10: 7 viñetas

Viñeta 1:

La puerta del autobús acaba de abrirse, Irene está bajando (sola).

Viñeta 2:

Irene empuja la puerta de hierro forjado que da acceso al parque.

IRENE:

¡JORGE! ¡JORGE NO VAYAS, NO ENTRES, VUELVE!

Viñeta 3:

Irene se ha adentrado en el parque, la zona de columpios está totalmente vacía a excepcion de un niño pequeño (el fantasma de Jorge) que, sobre el balancín, la mira (cubierto de manchas negras).

IRENE:

¡JORGE!

Viñeta 4:

Irene abalanzándose sobre la imagen, creyendo que puede abrazarlo. La imagen se desintegra en cenizas.

Viñeta 5:

Plano corto a la cara de Irene mirando hacia su mano, desfigurada por el horror, al descubrir una mancha de ceniza sobre su muñeca izquierda.

IRENE:

¡SOY UNA DE ELLOS! ¡LA PESTE VUELVE A MÍ!

Viñeta 6:

Irene de pie, en medio de la zona de juegos.

IRENE:

NO QUIERO MORIR. NO VOY A MORIR. SÉ LO QUE DEBO HACER.

Viñeta 7:

Viñeta estrecha y alargada, las sombras rodean a Irene de modo que la luz sólo define parte de su rostro (enmaracado en forma de calavera), con una pronunciada sonrisa de demente, parte de su mano y el brillante escalpelo que ésta sujeta.


21 febrero 2009

Payasos y piratas

Quiso la casualidad, o el destino, o esa fuerza, sea la que sea, que está en contra de la paz de nuestras almas, que hoy estuviese en el mismo lugar, con el sol de cara y conduciendo el mismo coche.

Quiso el capricho de una malsana casualidad que viese la carretera, que tantas veces había estudiado desde el punto de vista del copiloto, aberrantemente alterada en su perspectiva desde la posición del conductor.

Quiso el ángel de alas negras que en el horizonte desfilase una comparsa de carnaval. En esta ocasión tratábase de corsarios, quizá simples piratas, no payasos. Sin embargo no pude evitar sentir el vacío que dejaban en mi estómago y mi corazón al recordar a una versión más débil de mí misma dos años atrás en el pasado, cuando todavía increpaba a un Dios en el que nunca supe si debía creer, por haberte arrancado de mi lado demasiado pronto.

Ya ves, creí que estaba libre de tu hechizo. Será que, pese a mi idea de que eras un ser superior, ahora te remueves en tu tumba. Será que no rezo demasiado y tu alma no puede descansar. Será que temo a los Westerns y aborrezco el fútbol sin saber si honro o desprecio tu memoria. Será que creí soñar que era libre y sigo atada a una última despedida en un aeropuerto en la que me decías “ve con cuidado”.

Será que nadie me dijo que sería la última vez.

26 septiembre 2008

Return to sender

Las palabras se diluyen, como los sentimientos cuando se sumergen en aguas demasiado profundas. Así que pensó que lo mejor sería sumergirlas en té, para conseguir palabras envejecidas envueltas en sentimientos resistentes y duraderos. Para darles un toque de distinción tomó la primera, la cuarta y la décima (ángel, amor, compromiso) y, cuidadosamente, quemó los bordes con una varita de incienso de cítricos y jazmín. Así, arcanas, arcaicas, agrietadas y húmedas, las colgó en el modesto tendal del ático, compartido con cuatro gatos y dos palomas, y se sentó a esperar, enterrando su cabeza entre sus manos de largos dedos de pianista y su sonrisa en una mueca forzada para satisfacer las expectativas de los miembros de la comunidad de vecinos.
A los dos días alguien llamó a la puerta. Las palabras ondeaban al viento, todavía empapadas con esencia de ruibarbo, pero los sentimientos eran menos testarudos y muchísimo más incautos, así que pare ellos el pasado de a penas dos, tres, quizá seis, meses se había convertido en una larga vida de añoranzas sin apenas pesares, y danzaban alegremente alrededor de los pies del joven soñador. Él mantenía la esperanza, la había encerrado en un pequeño bote de mermelada de arándano y cada día la sacaba un ratito al alfeizar de la ventana para que bebiese de los rayos del sol. Luego la guardaba en la anaranjada bolsa de cuadernos de la que rara vez se separaba.
El cartero le sonreía al otro lado del umbral, ofreciéndole un pequeño paquete con una mano y un pequeño portafolios con un recibo en la otra. El paquete latía descompasadamente sin embargo, jamás habría necesitado de esa pista para saber que era su corazón. Mirándolo con desaliento tomó el impreso que le ofrecían, ahora a regañadientes, y marcó la casilla “devolver al remitente. Motivo: el destinatario ya no vive en esta dirección”.
Lentamente volvió a su ático, sentándose de nuevo entre sus mascotas y sirviéndose una taza de té. Sabía que había podido engañar una vez más al destino, tan sólo esperaba que el tiempo robado fuese el suficiente para que se secasen sus palabras.

24 septiembre 2008

Borrador, urban fantasy

What´s wrong with men?

Chapter one: James and Julia

It was the third time she checked her telephone in the last fifteen minutes. Not a sign of him, not a missed call or a text message or a stupid picture of the pub in Barcelona where he was supposed to be closing a deal with that Spanish producer, and she had phoned four times, left two messages in his answering machine and sent him about seven texts today. What was wrong with men?
Maybe she was just overreacting. Who wouldn´t overreact anyway? After eight months of living together James had to fly in a rush, meet this random guy with a rather Italian surname, and left her on her own, panicking about the quite certain possibility of being pregnant.
As it happened, she was not. What she was indeed was in a train to London, surrounded by strangers and bored. No music to listen to, as she had forgotten her mp3 player at home, and no book she felt like reading; just her own thoughts, a mobile phone with an almost flat battery and two hours of train-journey. Now it was easy to feel pity for herself. A young couple sitting just across the corridor, whispered words of love into each other´s ears, gently an accidentally rubbing the very sensitive skin with their lips as they spoke. Not many other people shared the coach with her, just the two rather annoying lovebirds, an old lady dressed in an old-new fashion tweed skirt and a delicate white jumper and a real wanker. It was just the right time to sit down and think about the past.
So as the train left Chesterfield behind, Julia closed her eyes and tried to project the movie of her last year, from the moment she met James till this very second, in which she had very little doubts, she was about to be dumped.

“Ladies and gentleman, in a few minutes we will be arriving to London St Pancras, where this train terminates. Please take a moment to make sure you take all your personal belongings with you. In the name of our company we would like to thank you for traveling with us today. Next station: London St Pancras”

Julia woke up. She hadn´t had too much of a consideration on her current situation, although she remembered dreaming about grapes and a tall man with, definitely, outlandish manners. At some point of the journey more than thirty people had joined the train and now the lot of them were rushing pass her, dragging bags and coats, banging on her knees and shoulders. Little by little, like a marble slowing down on carpeted floor, the train stopped at the station. She checked her phone again. Still no news from her former boyfriend. Well, that was it. She would wait for every single person to leave the coach, she would take a really deep breath and then, just then, she would step into the platform herself. Off she went.

-Excuse me- said the main in the purple top hat- I don´t have all day, you know?
-Oh, I do apologize. I didn´t realize I was keeping you behind sche… -she couldn´t finish the sentence; the harsh voice that had just rushed her belonged not to any of the staff members of the train company, but to a six feet tall, about twenty-five years old Jamaican boy, in a purple top hat and a gray suit. No tie, black boots.
-Well, that´s very good –he replied with a hint of a mischievous smile as she moved over to the door and off the train.
The man in the purple hat strode down the station, towards the mechanical stairs, not giving her a second look at all. He certainly seemed to be in a hurry but, anyway, do not all Londoners look like being in a hurry? Those were her thoughts as she stood still, buttoning up her coat in the breeze of the non-finished station, watching that stranger disappear in the horizon, down to the lower level as one of Colon´s caravels, sinking down into the Atlantic, falling at the End of the World.
And then she was alone, alone in the middle of London. It should be a dream, and yet it wasn´t. It was real and she was there, by herself, standing in between platforms one and two, exactly in the middle point.
-A little step to the left –whispered a feminine voice at her ear, soft, gentle but still assertive.- To your left, girl. I don´t have all day, you know?
She knew she was having one of those days, nobody could prove otherwise, but this was just a little bit too awkward. Nonetheless she did what she was told. Slowly, she dragged herself a little bit to the left, barely managing to stay upright as the usual madness of the station kicked back in.
-Thank you –said a tiny fragile woman with long silver hair.
-You are welcome- Julia replied, not really meaning it, just out of general politeness. And there she went, down to the street. As a matter of fact, Julia wondered why she imagined the petite lady following that weird guy in the top hat. Yet she did so, and it seemed to make sense on so many levels!